La abundancia de recursos naturales contrasta con el escaso desarrollo del sector. El capital privado, posible solución.
América Latina y el Caribe constituye una región rica en recursos energéticos como hidrocarburos, energía hidroeléctrica o biocombustibles. Pero esta riqueza está desigualmente distribuida. Aproximadamente 40 millones de personas, según las estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), carecen de acceso a los servicios modernos de electricidad, y las importaciones de combustible consumen un porcentaje cada vez mayor de los presupuestos de los países más pequeños.
Los indicadores arrojan cifras crecientes de demanda de energía, respaldadas en un mayor consumo en las empresas y por parte de amplios segmentos de la población, que van saliendo de la pobreza para incorporarse a la clase media. Esa demanda en aumento está incentivando nuevas inversiones para expandir la capacidad de los sistemas energéticos y eléctricos y dotarlos de mayor seguridad y eficiencia (otro área en el que hay mucho camino que recorrer).
Al margen, la explotación de nuevas fuentes de energía (más allá de la hidroeléctrica o la geotérmica, que copan gran parte de la producción hasta el momento) abre las posibilidades del futuro inversor. El terreno de las energías renovables es el más apetecible, tal y como ponen de relieve el propio BID y la consultora Bloomberg New Energy Finance en su Climascopio. Este informe pone de relieve que en 2011 los inversores destinaron cerca de 260.000 millones de dólares a financiar proyectos y tecnologías de energía eólica y solar, biocombustible, eficiencia energética y otras tecnologías y proyectos de energía limpia en todo el mundo. Y sólo 10.000 millones se destinaron a Latinoamérica, cifrra que el BID considera como «muy insuficiente». ¿Por qué? Porque, entre otros aspectos, se considera que la región puede aportar más de 8.000 megavatios (MW) de nueva capacidad eólica durante los próximos tres años, y los países de
América Central «están en condiciones de añadir 130 MW de energía geotérmica».
Otras fuentes de energía, como la nuclear (que constiuye el 3% de la energía eléctrica en Latinoamérica) también podrían ofrecer oportunidades, pero más a largo plazo. La indefinición de los países tras la crisis japonesa de Fukushima ha ralentizado planes de construcción de nuevas centrales en países como Brasil, México y Argentina. Sin embargo, basta recordar que Brasil es el sexto productor de uranio del mundo para entender que esa indefinición podría no ser eterna.
Dossier Eurolatam es la ventana on-line de la sección mensual de DOSSIER EMPRESARIAL dedicada a la información, análisis y discusión sobre las relaciones comerciales y empresariales entre la UE y Latinoamérica. Con especial atención a la internacionalización de la pyme española.
viernes, 25 de mayo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
¿Nube pasajera o tormenta perfecta?
Tribuna de opinión en Dossier Eurolatam
Carlos Malamud
Investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano
En menos de un mes dos expropiaciones o nacionalizaciones de empresas españolas en América Latina saltaron todas las alarmas. Así, surgieron numerosas voces que auguraban movimientos similares en otros países de la región contra intereses españoles. Entre los argumentos manejados: la crisis española, la debilidad de la Marca España o una política inadecuada para América Latina.
Tras la expropiación del 51% de las acciones de YPF en manos de Repsol o la nacionalización de la Transportadora de Electricidad (TDE), en Bolivia, cuyo 99% pertenecía a Red Eléctrica Española, cabe preguntarse si asistiremos a un efecto dominó. Los temores a la réplica de conductas similares en otros países de la región son totalmente legítimos.
Si atendemos a la coyuntura política y económica latinoamericana podremos extraer algunas conclusiones útiles, que mejorarán el diagnóstico y ayudarán en la toma de decisiones. Como mostró el último informe de la CEPAL (Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina), la inversión extranjera directa (IED), que alcanzó la cifra récord en 2011 de 153 mil millones de dólares, ha mostrado una región fragmentada. Desde el punto de vista de los inversionistas externos, no existe una única realidad regional y éstos apuestan por uno u otro destino en función de la seguridad jurídica existente en cada país, de la mayor o menor previsibilidad del sistema político y del comportamiento racional de los actores implicados.
Como dijo el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en presencia de Mariano Rajoy y en alusión directa a YPF, «nosotros no expropiamos». Por eso existen algunos países, encabezados por Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, a los que también se pueden sumar Costa Rica, Panamá, República Dominicana o Uruguay, donde el riesgo de nacionalizaciones es prácticamente cero o casi mínimo y en el hipotético caso que ocurran estarán rodeados de las mayores garantías.
La nota más insólita del pasado 1 de mayo, cuando Evo Morales anunció en La Paz la nacionalización de TDE, fue que en la tarde del mismo día el propio Morales, acompañado del presidente de Repsol, Antonio Brufau, inauguró una instalación gasista que permitirá exportar mayores cantidades de gas al deficitario mercado argentino. ¿Es posible que por la mañana se nacionalice una empresa española y por la tarde se ensalce a otra? En realidad, desde que en el año 2006 se nacionalizaron los hidrocarburos este tipo de medidas se han hecho 'normales' en Bolivia, afectando a empresas de distintas nacionalidades y no sólo españolas.
Más importante, y esto también vale para Ecuador y Venezuela, e incluso Cuba, en estos países las empresas extranjeras que ya habían sido expropiadas o corrían el riesgo de serlo, tras arduas negociaciones llegaron a acuerdos con los respectivos gobiernos. Estos acuerdos, centrados en el sector energético, limitan los riesgos de expropiación, aunque obviamente no los eliminan totalmente.
Es obvio que no se pueden excluir nuevos acontecimientos similares, pero tampoco se puede pensar en una tormenta perfecta que arrase con los intereses españoles en América Latina. La realidad debe analizarse por países y por ramos de actividad. No hay respuestas generales válidas como tampoco un efecto dominó ni una ofensiva contra España. Desde aquí corresponde adoptar una actitud más racional y menos pasional, sin caer en teorías conspirativas y pensando adecuadamente las mejores respuestas, tanto desde una perspectiva empresarial como gubernamental.
Carlos Malamud
Investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano
En menos de un mes dos expropiaciones o nacionalizaciones de empresas españolas en América Latina saltaron todas las alarmas. Así, surgieron numerosas voces que auguraban movimientos similares en otros países de la región contra intereses españoles. Entre los argumentos manejados: la crisis española, la debilidad de la Marca España o una política inadecuada para América Latina.
Tras la expropiación del 51% de las acciones de YPF en manos de Repsol o la nacionalización de la Transportadora de Electricidad (TDE), en Bolivia, cuyo 99% pertenecía a Red Eléctrica Española, cabe preguntarse si asistiremos a un efecto dominó. Los temores a la réplica de conductas similares en otros países de la región son totalmente legítimos.
Si atendemos a la coyuntura política y económica latinoamericana podremos extraer algunas conclusiones útiles, que mejorarán el diagnóstico y ayudarán en la toma de decisiones. Como mostró el último informe de la CEPAL (Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina), la inversión extranjera directa (IED), que alcanzó la cifra récord en 2011 de 153 mil millones de dólares, ha mostrado una región fragmentada. Desde el punto de vista de los inversionistas externos, no existe una única realidad regional y éstos apuestan por uno u otro destino en función de la seguridad jurídica existente en cada país, de la mayor o menor previsibilidad del sistema político y del comportamiento racional de los actores implicados.
Como dijo el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en presencia de Mariano Rajoy y en alusión directa a YPF, «nosotros no expropiamos». Por eso existen algunos países, encabezados por Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, a los que también se pueden sumar Costa Rica, Panamá, República Dominicana o Uruguay, donde el riesgo de nacionalizaciones es prácticamente cero o casi mínimo y en el hipotético caso que ocurran estarán rodeados de las mayores garantías.
La nota más insólita del pasado 1 de mayo, cuando Evo Morales anunció en La Paz la nacionalización de TDE, fue que en la tarde del mismo día el propio Morales, acompañado del presidente de Repsol, Antonio Brufau, inauguró una instalación gasista que permitirá exportar mayores cantidades de gas al deficitario mercado argentino. ¿Es posible que por la mañana se nacionalice una empresa española y por la tarde se ensalce a otra? En realidad, desde que en el año 2006 se nacionalizaron los hidrocarburos este tipo de medidas se han hecho 'normales' en Bolivia, afectando a empresas de distintas nacionalidades y no sólo españolas.
Más importante, y esto también vale para Ecuador y Venezuela, e incluso Cuba, en estos países las empresas extranjeras que ya habían sido expropiadas o corrían el riesgo de serlo, tras arduas negociaciones llegaron a acuerdos con los respectivos gobiernos. Estos acuerdos, centrados en el sector energético, limitan los riesgos de expropiación, aunque obviamente no los eliminan totalmente.
Es obvio que no se pueden excluir nuevos acontecimientos similares, pero tampoco se puede pensar en una tormenta perfecta que arrase con los intereses españoles en América Latina. La realidad debe analizarse por países y por ramos de actividad. No hay respuestas generales válidas como tampoco un efecto dominó ni una ofensiva contra España. Desde aquí corresponde adoptar una actitud más racional y menos pasional, sin caer en teorías conspirativas y pensando adecuadamente las mejores respuestas, tanto desde una perspectiva empresarial como gubernamental.
lunes, 21 de mayo de 2012
Integración regional en Latinoamérica
Joaquim Tres y Ramiro Pascual, del BID, analizan el proceso de integración
regional y el impulso que éste recibiría de resolverse algunos cuellos de
botella en el sector de infraestructuras. Muy interesante artículo en: http://www.ribei.org/index.php/esl/PUBLICACIONES/La-integracion-regional-y-global-emergente-de-America-Latina-y-el-Caribe-1
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